EL COSTO DE USAR EFECTIVO

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Pocas veces nos preguntamos por qué nos gusta usar dinero en efectivo para pagar nuestras compras o por qué preferimos llevar billetes y monedas en lugar de tarjetas de débito o crédito. Algunas, o muchas, veces nos hemos sentido inseguros y vamos mirando a todos lados cuando llevamos dinero en el bolso.

En la población peruana, al igual que en otros países de la región, persiste ampliamente la preferencia de usar dinero en efectivo en contraposición a la baja penetración de los pagos a través de medios electrónicos. En cuanto al mundo, países como Corea del Sur, Suecia, Singapur y Uruguay lograron aumentar el uso de medios de pago electrónicos con la consiguiente reducción del manejo de efectivo; esto a raíz de la comprensión de que les permite combatir la evasión fiscal y la informalidad, hacer más transparentes las operaciones comerciales y lograr mayor eficiencia en la fiscalización tributaria. En algunos de estos países, se incentivó el uso de medios electrónicos de pago a través de obtener beneficios tributarios.

La mayoría de gobiernos promueven el uso de medios de pago electrónicos a fin de mejorar sus políticas tributarias y de inclusión financiera. En Perú se han dado directrices para que las operaciones de compra de vehículos y viviendas a partir de S/ 12450 obligatoriamente tengan que realizarse a través de algún medio de pago del sistema financiero.

A través de reducir el uso de efectivo y promoviendo el de medios de pago electrónicos, los gobiernos buscan la equidad tributaria y combatir la informalidad. Esto se traduce en que todos paguen lo que les corresponde en vez de recargar el pago de impuestos sólo en algunos. Esta medida repercute en la competitividad, dado que hace que se repartan equitativamente las cargas tributarias logrando que las empresas sean más competitivas.

Reduciendo el uso del efectivo se posibilitará combatir la desigualdad facilitando la movilidad social. Una población que no puede acceder a servicios financieros básicos difícilmente podrá manifestar indicadores positivos de movilidad social. Y, en sentido opuesto, si dicha población tiene mayor acceso a productos y servicios brindados por el sistema financiero, ello hará más factible que puedan alcanzar mejores niveles de vida.

Fomentando una mayor movilidad social se logra que la población tenga más oportunidades en una sociedad más igualitaria con mayores y mejores opciones en cuanto a educación, empleo y emprendimiento. Esas oportunidades están estrechamente ligadas con el acceso a servicios financieros básicos. Por mencionar un caso, tener acceso al crédito formal posibilitará la creación de una empresa con mayores posibilidades de éxito.

El uso de dinero en efectivo trae consigo costos directos e indirectos. Los costos directos son asumidos por los gobiernos, las organizaciones financieras y los comercios. Los costos asumidos por el gobierno están generados por la impresión o fabricación de billetes y monedas, el transporte, la distribución y el combate contra la falsificación; también, el dinero tiene que ser remplazado a medida que se deteriora. Los costos para las instituciones bancarias implican la operación de cajeros automáticos, oficinas, traslado y medidas de seguridad. Para el sector comercial, los costos están relacionados a la posibilidad de robos y también con la merma del efectivo, puesto que pueden ocurrir errores en el conteo del dinero.

La sociedad es la que asume los costos indirectos, derivados de la corrupción, evasión fiscal e inseguridad ciudadana. La imposibilidad de controlar las operaciones en efectivo por parte de las autoridades propicia que sean compatibles con conductas irregulares, dificultando la recaudación fiscal. Otro costo indirecto lo constituye la exclusión financiera, entre otras razones porque quienes no tienen acceso a productos financieros básicos terminan asumiendo mayores riesgos personales, gastando tiempo en retiros de dinero y pagos de servicios públicos y sin tener una historia crediticia. No obstante, mediante las nuevas tecnologías, entre ellas el internet móvil, la masificación en el uso de teléfonos inteligentes, la aparición de nuevos competidores y el surgimiento de nuevos modelos de negocio en la industria de pagos hacen más fácil la inclusión financiera.

Años atrás, el uso de tarjetas de crédito estaba enfocado en las personas adineradas pero eso ha cambiado debido a la tecnología y al surgimiento de servicios de la economía digital. Actualmente toda persona tiene necesidad de acceder, aunque sea de forma básica, a pagos electrónicos, ya sea para hacer uso del transporte público o para transferir dinero a algún miembro de su familia. El pago con medios electrónicos se ha vuelto fundamental para tener acceso a la gran cantidad de contenidos, beneficios y servicios que facilita la conectividad a los pueblos, fomentando la inclusión financiera que cambia la vida de los individuos.

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